El Factor Milei
Argentina vivió el día de ayer sus elecciones presidenciales en la segunda vuelta. Ganó, impensadamente para mí, el candidato de ultraderecha Javier Milei.
¿Qué habrán pensado el 56% de quienes votaron por Milei? Sinceramente, como la historia nos ha demostrado, la mayoría de los Argentinos votaron las promesas populistas del candidato y, a su vez, fue un voto de protesta por los gobernantes de izquierda.
¿Fue una votación racional? en mi opinión, para nada. Fue una votación hecha al estilo campaña de marketing de compra al paso. Sencillamente compraron el discurso y se dejaron llevar por el sentimentalismo. Lo que normalmente de resulta a la ultraderecha.
Lo mismo pasó en Alemania cuando eligieron a Hitler como canciller. El discurso era una crítica velada, a través de insultos a sus opositores y la dulzura de promesas a los oídos de los electores. Al igual que Argentina, el país pasaba por un mal momento con una inflación muy alta, la economía sin crecimiento, la falta de trabajo, etc.
¿Qué podrá suceder? Sencillamente no es muy difícil de pronosticar. Si tiene una bancada a favor, podrá desmantelar la institucionalidad democrática, y organizar un país espejo a Chile privatizando todo y quizá más. De hecho, ya en su discurso de ayer, vuelve a ratificar que terminará con el banco Central de Argentina.
Viendo la televisión Argentina, mostraron a un joven que votaría o votó por Milei, eso no me quedó muy claro, que decía, mostrando una cartilla de como serían los precios, en el caso particular de un café a 0,90 dólares, y un arriendo que él veía barato, entendiendo que ganado en la actualidad 100.000 pesos argentinos, al haber un cambio al dólar, el ganaría 100.000 dólares (cifra ad-hoc). Ante esa poca capacidad de análisis (el representa a muchos en todos los países) la ultraderecha tiene una tierra muy fértil para ganar el poder.
¿Cómo afectará a Chile? Esa es la incógnita. Podríamos ser el salvavidas de una explosión social cuando las políticas de la ultraderecha empiecen a causar estragos entre los argentinos. Siempre habrá tensiones y, quizá en estos próximos cuatro años, más.
He de esperar que este virus de la ultraderecha, no se inyecte en los chilenos cuando debamos votar el 17 de diciembre por A favor o En contra de la propuesta constitucional del último proceso.
El 17 en la noche, sabremos si hay que celebrar o, sencillamente, decepcionarse.
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